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Megachasma pelagios

También llamado tiburón boquiancho, es una especie de aspecto inusual que se ha visto muy pocas veces desde su descubrimiento en 1976. Nadie sospechaba de su existencia hasta ese entonces y se tuvo que construir una nueva familia, género y especie de tiburones.

Es la especie viva más primitiva del orden Lamniformes pero es el tiburón más pequeño de los que se alimentan de plancton. Es miembro del mencionado orden, de la familia Megachasmidae y del género Megachasma.

Descripción

Se reconoce fácilmente por la ancha cabeza y la enorme boca que denota su nombre. Mide entre 4 y 5 metros de longitud y pesa unos 800 kilogramos. El color de su cuerpo cilíndrico y flácido suele ser negro o marrón oscuro en el dorso y gris pálido en la región ventral. La piel está cubierta con dentículos dérmicos como en el caso de las demás especies de tiburones.

No es un hábil nadador. Sus aletas dorsales son bajas y la segunda mide la mitad de lo que mide la primera. Tiene aletas pectorales más pequeñas que incluso el tamaño de su cabeza y una aleta caudal asimétrica con un largo lóbulo superior.

Tiene ojos pequeños, 5 pares de largas hendiduras branquiales y hocico corto y redondeado. Dentro de la boca tiene una lengua recubierta con mucosa y unas 50 filas de pequeños dientes ganchudos aunque solo utiliza las primeras 3 filas. Alrededor de su boca tiene fotóforos que al parecer funcionan como señuelos para los peces pequeños o para el plancton.

Distribución y hábitat

Se ha registrado su presencia en zonas de los océanos Pacífico, índico y Atlántico y a partir de su descubrimiento en Hawái sólo se han contabilizado unos 55 avistamientos más en países como Brasil, Senegal, Filipinas e Indonesia. Los primeros descubrimientos fueron en costas de California, Japón y Australia, además de dicha isla del Pacífico.

Es habitante de las aguas profundas (entre 150 y 1,000 metros) que gusta de temperaturas cálidas y templadas.

Alimentación

Es una de las 3 especies de tiburones que se alimentan por medio de la filtración de plancton. Su dieta puede incluir camarones, copépodos y medusas pelágicas.

Existen pocos detalles acerca de su forma de alimentación pero se infiere que nada lentamente a través de los grupos de plancton y abre su enorme boca para succionar el agua, después baja las mandíbulas, las retrae y filtra los organismos planctónicos expulsando el agua por las hendiduras branquiales.

Comportamiento

Las escasas observaciones del tiburón de boca ancha proporcionan poca información pero ofrecen un panorama general. Se sabe que manifiesta un comportamiento similar al de otros peces bentónicos y que es poco tolerable a las perturbaciones externas al mar, quizá por eso su descubrimiento fue tardío.

A principios de los años 90 se colocó una etiqueta para monitorear durante 2 días las conductas de un individuo en California, Estados Unidos. Mientras el sol brillaba nadó a una profundidad de 120-160  metros pero comenzó a ascender en tanto el sol comenzó a ocultarse. Durante la noche permaneció cerca de la superficie a profundidades entre 12 y  25 metros. La prueba dio indicios de que el tiburón es un migrante vertical durante ciclos de 24 horas, pasa los días en aguas profundas y las noches en aguas de profundidad media.

Probablemente, este patrón de movimiento está relacionado con el comportamiento en las columnas de agua de sus presas favoritas, a las que sigue para alimentarse.

Hábitos reproductivos

La madurez sexual ocurre cuando el tiburón alcanza unos 4 metros de longitud. La fertilización es interna, de modo que el macho inserta sus claspers en el oviducto femenino para transferir el esperma.

El tiburón de boca ancha es una especie ovovivípara, por ello las crías se desarrollan dentro del cuerpo de la madre hasta su nacimiento. Los sexos son separados y son muy parecidos a los especímenes adultos.

Los ovarios de la hembra son similares a los de especies que practican la oofagia y esto significa que presumiblemente las crías de este tiburón también se alimentan de los huevos dentro del cuerpo de su progenitora.

Amenazas y conservación

El hecho de que este tiburón haya sido tan poco observado implica una dificultad en su estudio y detección del tipo y la gravedad de sus amenazas más frecuentes. De hecho, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza aún no tiene datos suficientes para catalogar a la especie.

Hasta ahora, sus amenazas más serias consisten en la captura accidental resultado de las actividades pesqueras comerciales. Por otra parte, algunos museos acogen favorablemente ejemplares para su exposición. Hasta el momento se hayan tomado medidas serias de conservación.